Roche es un ejemplo de lo que los anglosajones denominan stock for the long run.
En los últimos 30 años, es decir desde 1994, la firma suiza ha dado un rendimiento prácticamente igual al del índice S&P 500 (medido en moneda suiza): un retorno total anualizado del 7,24% frente al 9,21% que marca el índice. Nada mal teniendo en cuenta que hablamos de una farmacéutica contra un índice donde ha tenido un peso muy relevante la tecnología, sobre todo en los últimos años.
